Burocracia, su lechuguita

La burocracia me persigue. Intento escapar de ella, pero no puedo. Y mira que es lenta, pero siempre me atrapa.
El estudiante erasmus mantiene con la burocracia una relación de amor (0,01%) y odio (99,99%). Si tenemos en cuenta el porcentaje, la cantidad de amor es puramente testimonial, más que nada para no tirar por tierra la expresión popular.
Ya antes de salir de España nos exigen millones de trámites y papeleos. Antes incluso de que nos concedan la beca. Sólo para solicitarla tienes que rellenar varios formularios, escribir una memoria explicativa, hacer un examen de idioma y no sé cuantas cosas más. Cuando te enteras de que te han concedido el erasmus, lo último en lo que piensas es en el calvario burocrático que te espera a partir de ese momento; pero está ahí, aunque no lo sepas, esperándote para minar tu paciencia. No obstante, Amberes bien vale una misa.
Todos los escalones burocráticos son necesarios. Unos están más empinados que otros, pero no te los puedes saltar. Yo los he ido siguiendo todos paso a paso y ahora me encuentro en un momento crucial: la elección de las asignaturas. De este escalón depende que me convaliden las asignaturas españolas o no. Ya he elegido las que quiero cursar y creo que se ajustan a las españolas en la medida de lo posible. Pero todo puede ser que luego me llamen de la Complutense y me digan: “Oye, mira, que nos parece fantástico que lleves tres meses estudiando para ese examen, pero no te va a servir de nada porque te tienes que coger otra asignatura”. Pero sin riesgo no hay emoción, y todo eso entra dentro de la experiencia del programa erasmus.
El estudiante erasmus mantiene con la burocracia una relación de amor (0,01%) y odio (99,99%). Si tenemos en cuenta el porcentaje, la cantidad de amor es puramente testimonial, más que nada para no tirar por tierra la expresión popular.
Ya antes de salir de España nos exigen millones de trámites y papeleos. Antes incluso de que nos concedan la beca. Sólo para solicitarla tienes que rellenar varios formularios, escribir una memoria explicativa, hacer un examen de idioma y no sé cuantas cosas más. Cuando te enteras de que te han concedido el erasmus, lo último en lo que piensas es en el calvario burocrático que te espera a partir de ese momento; pero está ahí, aunque no lo sepas, esperándote para minar tu paciencia. No obstante, Amberes bien vale una misa.
Todos los escalones burocráticos son necesarios. Unos están más empinados que otros, pero no te los puedes saltar. Yo los he ido siguiendo todos paso a paso y ahora me encuentro en un momento crucial: la elección de las asignaturas. De este escalón depende que me convaliden las asignaturas españolas o no. Ya he elegido las que quiero cursar y creo que se ajustan a las españolas en la medida de lo posible. Pero todo puede ser que luego me llamen de la Complutense y me digan: “Oye, mira, que nos parece fantástico que lleves tres meses estudiando para ese examen, pero no te va a servir de nada porque te tienes que coger otra asignatura”. Pero sin riesgo no hay emoción, y todo eso entra dentro de la experiencia del programa erasmus.
Las asignaturas que he elegido parecen interesantes. Digo que parece, porque la experiencia me dice lo engañosos que pueden ser los primeros días. Desde hace una semana y media voy todos los días a clase. Ya se ha pasado el periodo festivo de la primera semana y ahora toca volver a meter los pies en las alforjas.
Hasta ahora he podido entender las clases bastante bien, pero copiar apuntes ya es otra historia. Exige un esfuerzo mental considerable por mi parte, que no siempre da resultado. Por un lado tengo toda mi atención puesta en entender al profesor/a, que habla todo el rato en neerlandés, y por el otro intento seleccionar las partes esenciales del discurso para plasmarlas en el papel. Y ahí esta lo realmente complicado: ¿en qué idioma las escribo? Si lo intento traducir simultáneamente al español, no me da tiempo, y si intento escribir directamente en neerlandés, tampoco, porque mi escritura en dicho idioma no llega por ahora a tal punto de soltura. De manera que copio lo que puedo, y después le pido los apuntes a alguien de clase, para completar y para ver si lo que he apuntado tiene algo que ver con lo que ha dicho el profe. Por suerte tengo algunas compañeras de clase que son unos soletes y me prestan amable y pacientemente sus apuntes. Si me siguen aguantando durante lo que queda de curso me parece que se van a hacer merecedoras de un regalito, aunque sea algo más que nada simbólico, porque ya se sabe que la beca erasmus no da para hacer alardes de generosidad.



5 Comments:
ni una palabra más en contra del delhaize!! jajaja
qué bueno QUino! tu no t quejes q ya lo hemos hecho casi todo. solo nos quedan las convalidaciones!!
muas
Y yo que pensaba que eso de tener una burocracia de mierda era propiedad exclusiva de los que vivimos más abajo de los Pirineos.
Argf.
En fin, ánimo con lo de pillar apuntes en guiri, ¡que yo sólo de pensarlo ya tiemblo!
¡Venga chiquilla!
Yo no sé donde me he metido que tb estoy de trámites hasta los pmmmm... ¡suerte con ellos! Y que la persona que te tenga que convalidar sea de las buenas, que yo me acuerdo de uno de aquí que era... (no lo quieras saber).
Por cierto, una guiri que va a clase, jeje, ¿dónde se ha visto?, así me gusta, rompiendo moldes.
Un besito grande. Aïda.
Puaaaaa, eso no es nada, no sabeis lo que es en los USAdos, eso es una torutra, hasta certificados medicos, estractos vancarios, jurar ante al Virgen.....
http://mariagusantwerperina.blogspot.com/
otra que ha caído jajaj
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