Pican, pican los mosquitos
Amberes está llena de vampiros. Yo, sin ir más lejos, tengo unos cuantos en mi habitación. El problema es que casi nunca los encuentro. Bueno, supone un problema sólo para mí. Para ellos es una suerte, porque si no ya me los habría cargado. A este paso le voy a quitar el puesto a Buffy o a Blade.
La principal diferencia entre ellos y yo son las armas. Las mías, como era de esperar con una beca tan pobre, son menos sofisticadas. Me apaño con un trapo. El primero que pille, porque como me ponga a escoger se me escapan. O con la mano, que a veces no me da tiempo ni a coger un trapo. Porque son rápidos, muy rápidos. Y, sobre todo, se camuflan muy bien. A simple vista no hay ninguno, pero… todo es apagar la luz, meterte en la cama y empezar a oír su inconfundible sonido: bsssssssss.
Ya he perdido la cuenta de los que he matado, pero cada día aparecen nuevos vampiros. Y no entiendo cómo, porque en cuanto enciendo la luz de la habitación cierro la ventana. Pero no hay manera, parece como si pudiesen atravesar las paredes.
Yo soy, en teoría, más fuerte que ellos, pero ellos son más. Así que por ahora están ganando la batalla. Tengo los brazos, las manos y la cara cual paella valenciana. Pero son heridas de guerra que sanarán. A ellos, sin embargo, les queda poco tiempo (o al menos eso espero), porque pronto empezará a hacer frío. Y ese será su final. El invierno los detendrá igual que hizo con Napoleón. Bienvenido sea el frío que mitigue mis picores y acabe con mis enemigos.
La principal diferencia entre ellos y yo son las armas. Las mías, como era de esperar con una beca tan pobre, son menos sofisticadas. Me apaño con un trapo. El primero que pille, porque como me ponga a escoger se me escapan. O con la mano, que a veces no me da tiempo ni a coger un trapo. Porque son rápidos, muy rápidos. Y, sobre todo, se camuflan muy bien. A simple vista no hay ninguno, pero… todo es apagar la luz, meterte en la cama y empezar a oír su inconfundible sonido: bsssssssss.
Ya he perdido la cuenta de los que he matado, pero cada día aparecen nuevos vampiros. Y no entiendo cómo, porque en cuanto enciendo la luz de la habitación cierro la ventana. Pero no hay manera, parece como si pudiesen atravesar las paredes.
Yo soy, en teoría, más fuerte que ellos, pero ellos son más. Así que por ahora están ganando la batalla. Tengo los brazos, las manos y la cara cual paella valenciana. Pero son heridas de guerra que sanarán. A ellos, sin embargo, les queda poco tiempo (o al menos eso espero), porque pronto empezará a hacer frío. Y ese será su final. El invierno los detendrá igual que hizo con Napoleón. Bienvenido sea el frío que mitigue mis picores y acabe con mis enemigos.




3 Comments:
jajajajajaj
acabarás con una mosquitera como la mía. te la recomiendo, así añadirás tb un nuevo elemento decorativo
como te has puesto el dibujo ese ahí arriba???? yo quiero yo quiero
Chiquilla!!
Si quieres te presto el Relec Forte que me sobró de El Salvador, jeje... no te dejes vencer, pero tampoco me los mates, mmmm....
Un besito grande.
deja de retocar entradas viejas y ejjjcribe algo nuevo de ya
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