16 septiembre 2005

La lluvia nunca vuelve hacia arriba

Siete.
Las siete notas musicales.
Los siete pecados capitales.
Los siete enanitos del bosque.
Los siete días de la semana.
Los siete colores del arco iris.

Los siete kilómetros que hay entre mi casa y mi facultad.
Los siete kilómetros que recorrí ayer en bici bajo una lluvia intensa.

Ya he estrenado la bici oficialmente. Llevo casi una semana con ella, pero hasta que no te pilla un chaparrón cuando vas en la bici, no cuenta. Es como un bautizo.

Ayer cuando salí del curso intensivo de neerlandés (curso de la universidad para estudiantes erasmus) jarreaba que daba gusto. Rectifico, no me dio ningún gusto, pero la expresión es así, y no soy nadie como para cargarme de un plumazo la cultura popular española (muy marcada, por cierto, por los largos periodos de sequía). Bueno, a lo que iba, que salí de clase y me vi en la circunstancia de estar a 35 minutos de mi casa en bici y sin chubasquero (el paraguas no me hubiera servido de nada aunque lo hubiese tenido, porque no es compatible con los velocípedos). En este país es absurdo esperar a que escampe, porque lo mismo se puede tirar una semana seguida lloviendo, así que una servidora y los dos caballeros que iban conmigo en ese momento – Álvaro y Florian – nos dispusimos a emprender la marcha, armados de valor y desarmados ante la lluvia, hacia nuestros respectivos hogares (todos ellos en el centro de la ciudad).
Álvaro y yo seguimos siempre la misma ruta hacia el centro, pero Florian – compañero alemán de clase – nos dijo que conocía otro camino que, en teoría, era más corto. Si habéis seguido asiduamente mi trayectoria por estos lares, sabréis ya lo que pasa con la teoría: que falla. En otras circunstancias no me hubiera importado la prolongación del itinerario, por aquello de conocer nuevas calles, pero los días de lluvia no son mis preferidos para ir a explorar. Menos mal que el teutón es buena gente, me cae bien y no soy rencorosa, que si no hubiera pensado que nos llevaba por ahí a mala fe, para que sufriéramos en nuestras carnes mediterráneas las inclemencias del tiempo norte-europeo.

El resultado fue que tardé 45 minutos en llegar a casa (es decir, unos 10 más de lo habitual). Cuando por fin me bajé de la bici, estaba calada por completo. Tenía TODA la ropa (interior incluida) empapada. Como muestra, un botón: cuando me cambié de ropa estaba tan mojada que tuve que secarme con una toalla, igual que si hubiera acabado de salir de la ducha. Tremendo. Bueno, rectifico, no me calé por completo: no se me mojó el pelo. Conseguí esa proeza gracias a que me había enrollado el pañuelo del cuello a la cabeza, cual turbante del desierto. Me daba un aspecto algo exótico, pero dio resultado, que es lo importante.

Para evitar otro húmedo contratiempo de esta naturaleza ya me he hecho con un pantalón impermeable, de los que se llevan plegados en una bolsita y en caso de lluvia se colocan encima de la ropa normal. A partir de hoy mi chubasquero, mi pantalón impermeable y yo iremos juntos al fin del mundo, o al menos al fin del invierno.

P.D.: no estaría mal idear un trasvase Escalda-Segura para alimentar las huertas españolas, que, a fin de cuentas, son las que surten de frutas y hortalizas a los europeos…

5 Comments:

At 17 septiembre, 2005 16:26, Blogger Álvaro said...

LA LLUVIA ESTÁ MOJADA

--->que nos lo digan a nosotros!

al final ayer me llamaron alessandra y lexi q estaban cerca y acabamos de moco en casa!

------>pero qué bien escribe esta chica :)


he tenido que repetir el post.. q se ha ido a la mierda.. anda q no soy mornard..!

 
At 18 septiembre, 2005 10:24, Anonymous Anónimo said...

Haz tu propuesta del trasvase a la UE, a lo mejor te la aceptan, jeje..

A todo ello, lo importante es que no te resfries... un besazo.

 
At 19 septiembre, 2005 17:01, Anonymous Anónimo said...

desde luego en esos paises hay que poner neumáticos de agua! porque como te ha pasado, puedes llegar muy empapado. Casi como para hacer un anuncio de champús.

Pues bueno, lo del chubasquero puede ser un mal menor... todo es acostumbrarte...

Ya verás como cuando vuelvas echrás en falta la bici, haga sol o llueva

 
At 19 septiembre, 2005 18:25, Blogger marta said...

Seguro que la hecho de menos... ya me pasó cuando volvi de Holanda hace tres años.

 
At 20 septiembre, 2005 15:53, Anonymous Anónimo said...

ei marta, los que vamos en moto ya conocemos esos contratiempos, lo lei el dia que pusiste lo de que habias comprado la bici, pero ho sento se me paso. Besos y a cuidarse. Cris.bcn

 

Publicar un comentario

<< Home