Vuelta al cole
Ya han empezado las clases en la universidad. Bueno, eso en teoría. En la práctica aún no he ido a ninguna. No es que haya decidido dedicarme a la vida contemplativa, lo que ocurre es que la primera semana hay un poco de descontrol por las partes docente y estudiantil. Algunos no lo entenderán, pero semejante situación me hace sentirme como en casa, es como si no hubiera salido de la Complutense.
El viernes pasado fue la presentación para los estudiantes erasmus. Pocas veces me he sentido tan guiri como ese día. Y eso que no asistí a todas las actividades.
El día empezó con una charla en uno de los auditorios de la universidad. A ojo calculo que seríamos unos 250 allí metidos, y creo que todos acabamos con la misma cara de aburrimiento. Lo bueno es que nos dieron una bolsita de bienvenida con una carpeta, un par de bolis y un montón de papelotes informativos y publicitarios. Después de la comida en el comedor del Stadcampus (campus de la ciudad) nos dieron otra charla en la misma sala de antes. Ésta fue más como un mitin, porque los representantes de algunas asociaciones estudiantiles intentaban convencernos de lo fantástico y maravilloso que es pertenecer a sus gremios. De alguna manera, era un poco intimidante, porque la idea básica podría decirse que era: como no te apuntes vas a ser un asocial. Los erasmus somos un objetivo fácil, para qué engañarnos, así que la mayoría nos apuntamos a ESN (Erasmus Student Network).
El viernes pasado fue la presentación para los estudiantes erasmus. Pocas veces me he sentido tan guiri como ese día. Y eso que no asistí a todas las actividades.
El día empezó con una charla en uno de los auditorios de la universidad. A ojo calculo que seríamos unos 250 allí metidos, y creo que todos acabamos con la misma cara de aburrimiento. Lo bueno es que nos dieron una bolsita de bienvenida con una carpeta, un par de bolis y un montón de papelotes informativos y publicitarios. Después de la comida en el comedor del Stadcampus (campus de la ciudad) nos dieron otra charla en la misma sala de antes. Ésta fue más como un mitin, porque los representantes de algunas asociaciones estudiantiles intentaban convencernos de lo fantástico y maravilloso que es pertenecer a sus gremios. De alguna manera, era un poco intimidante, porque la idea básica podría decirse que era: como no te apuntes vas a ser un asocial. Los erasmus somos un objetivo fácil, para qué engañarnos, así que la mayoría nos apuntamos a ESN (Erasmus Student Network).
La verdad es que las asociaciones de estudiantes de Amberes se lo curran bastante, porque llevan toda la semana haciendo fiestas de bienvenida y de apertura de curso. Además, si te inscribes te dan un paquete de bienvenida, compuesto por las más variopintas cosas, desde una tarjeta para el móvil a un cepillo de dientes eléctrico, pasando por sobrecitos de sopa y tenedores de plástico.
Tras el mitin había organizada una ruta guiada por el centro de la ciudad, pero ahí ya sí que no participé. Mi dosis de sensación de ovejita de rebaño ya había alcanzado sus topes. Pero me reincorporé a los actos por la tarde-noche, justo para la fiesta con banda de música.
La actuación de la banda estuvo muy bien. Tocaban una mezcla entre pasodoble y música tradicional judía, que iba acelerando el ritmo según transcurría la canción. Muy chulo. Pero lo más original llegó después, porque la banda empezó a moverse y fue guiando al grupo por la calle, hasta llegar al “bar-cuartel general” de ESN, donde siguió la fiesta.
Desde entonces ha habido fiestas todos los días. Algunos días por la noche, otros por la tarde, y otros las dos veces. Yo no he ido a todas, pero he sentido casi todas porque el meollo de la fiesta estudiantil está en mi barrio. Solo tengo que bajar a la calle o mirar por la ventana para respirar el ambiente festivo. Así que creo que merece la pena estar a 7 kilómetros de mi facultad, si luego estoy a un par de tramos de escalera de la vida social.



3 Comments:
Otra como esta y sus muerdo, y en la rabadilla, donde mas sus duela, que yo empece las clases hace un mes.
ya ves.. tienes una suerte de vivir tan cerca de Ossenmarkt.. taaan cerquita de Kassa...jorrr
I wrote to your U.S. friend ;)
Bueno, bueno, bueno... eso es ser "un Erasmus" y lo demás son puñetas... yo no te creía así, pillina, jejeje...
Por lo demás, me recuerda a las jornadas de bienvenida de Erasmus que se preparaban cuando trabajaba al lado de la ORI... aaahhh!!!!
Aïda. (algunos otros comentarios tb son míos y no los había firmado, mmmmm, lo siento).
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